lunes, 14 de agosto de 2017

Los gorilas ninja del rey Zilla, de Ana Morán Infiesta

¿Salvar a la animadora? ¿Qué puta mierda es esa? Son las animadoras quienes salvan al mundo.

Portada del libro "Los gorilas ninja del rey Zilla", de Ana Morán Infiesta


Editorial: Autopublicación

Fecha de publicación: 2017

Precio: Gratis

¿Dónde conseguirlo? En el blog de la autora




¿DE QUÉ VA?
Una avioneta se ha estrellado en la isla gobernada por el rey Zilla. Sus ocupantes están a recaudo del monarca. Aunque no debería de haber hostilidades, el gobierno decide enviar al comando Gabek, formado por animadoras, a traer de vuelta a los ocupantes de la avioneta.


¿QUIÉN LO ESCRIBE?
Ana Morán Infiesta es una escritora pulp especialista el puteo integral de personajes. No le importa si estos viven sus aventuras en extraños planetas, como en Pesadilla en oro (Pulpture); el Salvaje Oeste, Infierno de Plata (Dlorean); en oscuros reinos de fantasía, Tiempos de alianzas (Pulpture); o en entornos de realidad virtual, El juego de Lax (serial digital de Ronin Literario). 
Además, con la complicidad de Action Tales y armada con dos series regulares, ha osado pervertir a los dioses del Olimpo (Olimpo Renacido) y poner en aprietos al Amo de la Oscuridad (La Sombra). 
Cuando las estrellas se alinean, actualiza su blog Historias desde la cueva.


¿QUÉ ME HA PARECIDO?
Antes de nada: ¡¡lectura gratis!! Remarcar que cualquiera puede descargarse esta historia desde el blog de la autora. Totalmente legal, totalmente gratis y totalmente disfrutable. No hay excusas.

Esta historia es una locura salida de la mente de Ana Morán. Y lo bueno es que es una locura hecha para pasárselo bien. Sin ninguna otra intención que retarse a sí misma a escribir una historia con gorilas ninja y animadoras. Y cuando alguien que escribe disfruta con lo que hace, eso se traspasa al texto y, por ende, al lector.

Mutantes, animadoras guerreras, gorilas ninja, espadas, pistolas, balas, acción... todos estos son ingredientes que forman parte de la historia que sirve como presentación al Comando Gabek. Habrá más publicaciones sobre estas protagonistas y su mundo (a fecha de publicación de esta entrada, hay una segunda parte escrita por Raúl Montesdeoca) pero, de todas formas, Los gorilas ninja del rey Zilla se puede leer de forma independiente. Es autoconclusivo y todo queda cerrado (¡que no hay excusas para no leerlo!).

Hay protagonistas con personalidades muy marcadas, que llenan las escenas y divierten por su uso de la ironía y su forma de afrontar las dificultades, llegando casi a la banalización, aunque las estén pasando canutas. Además, aunque sean animadoras, no son las típicas que nos vienen a la cabeza. Son muy distintas entre sí y de todo tipo de raza y condición. Aunque a la vez, tomando distancia y viéndolas como conjunto, funcionan bien y se complementan.

Quizás en esta historia, al ser corta y servir de presentación, es algo más confuso el inicio, donde se nos presentan a las protagonistas. A mi particularmente me cuesta aprenderme los nombres y cada miembro de Gabek tiene el suyo real y un sobrenombre, con lo que me lié un poco. Pero conforme todo avanza, se va aclarando y te vas haciendo con cada personaje y su forma de ser.

Acción y diversión. Un toque de locura, ironía y alguna que otra magulladura en el camino. Es lo que promete y cumple muy bien este grupo de animadoras.

Se me ha hecho corto. Las animadoras terminan su misión, tienen su charla final y yo me he quedado en plan "vale, pero ahora vamos a por otra misión, a patear más culos". Hay potencial en este grupo, historias por desarrollar y aventuras que pueden vivir. Se dan pinceladas de todas ellas, pero incluso se pueden sacar historias donde se ahonde en sus pasados y en sus relaciones entre si. Pero claro, el Comando Gabek no ha hecho más que nacer. Veremos a ver qué recorrido tiene. Esperemos que sea largo.

lunes, 7 de agosto de 2017

Mujer sin hijo, de Jenn Díaz

Aun así, no se atrevió a deshacerse del brazalete negro que debían llevar las mujeres fértiles y sin hijos, por si acaso debía pasar algún control rutinario y descubrían que se lo había quitado sin estar embarazada.


Portada del libro "Mujer sin hijo", de Jenn Díaz

Editorial: Jot Down Books

Fecha de publicación: 2013

Páginas: 175

Precio: 15€

ISBN: 978-8494093999




¿QUIÉN LO ESCRIBE?
Jenn Díaz es una escritora española, colaboradora en revistas como Jot Down, Granite & Rainbow y el blog «Mujeres» de El País. Ha publicado varias novelas, tanto en castellano como en catalán. Algunas de ellas son Belfondo (2011), El duelo y la fiesta (2012), Es un decir (2014) y Mare i filla (2015)


¿DE QUÉ VA?
Mujer sin hijo cuenta la historia de tres mujeres que, por una u otra causa, no tienen hijos. Sufren por ello, ya que viven en un estado distópico donde el gobierno las presiona e incluso la sociedad las convierte en delincuentes si no cumplen con el Plan de Repoblación Nacional.


¿QUÉ ME HA PARECIDO?
Mujer sin hijo es un libro que no puede dejar indiferente. Remueve, inquieta y, sobre todo, incomoda. Incomoda mucho por el retrato que hace, por esa distopía que, por un momento, puedes pensar que no está tan lejana.

La historia, aunque tiene un hilo conductor, está dividida en tres partes. Cada una presenta a una mujer sin hijo desde un punto de vista distinto, con unas circunstancias particulares. No son simplemente tres mujeres que no puedan tener hijos o tres mujeres que no quieran. Cada cual arrastra su historia y su forma de afrontarlo conforme a la sociedad en la que viven.

Jenn Díaz además, ha sabido elegir un tono donde en muchas ocasiones habla desde el sentir o el pensar de alguno de sus protagonistas, pero otras veces el tono es algo neutro, aséptico, distópico. Hay cosas que se describen y se muestran tal como son, porque son así en el universo donde transcurre la historia, y no se cuestionan, sino que se aceptan y ya está. La autora ha tenido la habilidad de no tomar parte, de no posicionarse a través de la narración, sino de darnos a conocer lo que sucede tal y como es. Esta forma de narrar aumenta la inmersión en la atmósfera y a la vez deja una sensación de incomodidad al lector, a quien le toca el papel de elegir bando y que quiere rebelarse y protestar.

La lectura da para pensar mucho y en profundidad. No diría que es una lectura feminista pero, curiosamente, tras terminarla, el lector sí que puede sentirse feminista. Por un movimiento de rechazo a la distopía que lee. Porque es imposible no rechazarla (o eso espero).

Aparecen varios personajes pero podríamos decir que la protagonista es Rita y, aunque al principio conectemos mucho con ella y acapare nuestras simpatías, capítulo a capítulo va saliendo su otra cara más oscura. Es víctima (como todas las mujeres en esta distopía), pero eso no la hace buena persona. Aunque luego piensas qué harías tú en su lugar, si no perderías también el norte en ocasiones.

Hay temas escalofriantes. Como el usar a parte de la población (las mujeres) para que toda la sociedad esté mejor (¿por qué no nos da escalofríos esto en nuestro mundo? ¿Por qué habrá que exagerarlo?). Dejar a un lado el pensamiento de que son personas, y sólo considerarlas así si tienen descendencia, si son "útiles" (la utilidad que el gobierno ha decidido que vale). ¿Cómo puede una sociedad hacer infeliz a parte de ella (concretamente la mitad) para ser mejor sociedad? ¿No es una contradicción en sí?

Choca también el hecho de que una pareja se separe porque no haya hijos. Sin importar si se quieren, si de verdad están enamorados. Lo que tiene importancia es no tener problemas con las autoridades. Pone sobre la mesa incluso el tema del aborto y de los anticonceptivos (prohibidísimos). ¿Y la decisión en sí sobre ser madre? ¿Cómo imponer eso, qué se debe sentir? Mujer sin hijo plantea tantas cosas que es más una historia de terror. El mismo terror que sientes al comparar con la actualidad.

Creo que este es un libro necesario. No sólo por leer una historia diferente y ya está. Pienso que es imposible quedarse ahí, sin más, y no rascar más allá y hacer autoexamen de conciencia como sociedad y darse cuenta de que por cada pasito pequeño que se da hacia la igualdad, quedan dos mil cosas más que hacer. Porque son más de dos mil años de desigualdad. Bastantes más.